Sentencia en el Severo Ochoa
9:08 pm |
Tras muchos meses de injustas acusaciones contra los que tan solo pretendían realizar su trabajo con la mayor ética y buscar una salida no dolorosa de esta ya de por sí dolorosa vida, tras muchos meses de represión contra todos aquellos que levantaron la voz por la injusta denuncia, venganza no contenida por los que piensan que la medicina debe ser humana, intentos de acallar las voces discordantes de aquellos que no comulgaban por la injusta situación llevada acabo por el gobierno de la comunidad, por fin existe una nueva sentencia, la segunda, ratificando no solo la inocencia de los acusados, sino defendiendo su labor profesional.
En primera instancia, la primera sentencia absolvió por completo al servicio del hospital en contra de las, en ocasiones veladas, acusaciones de asesinato, que en ciertos medios como la COPE elevaron a la altura de carniceros, y reconocieron como la anónima acusación y mediación del ente público no poseía datos reales de que hubiese habido ningún acto delictivo. Quedaba tan solo la duda sobre las prácticas de los profesionales sanitarios del hospital.
Ahora, una nueva sentencia no solo exime de culpa a estos profesionales, sino que reconoce la correcta y ética actuación del servicio del hospital y critica duramente el partidismo y falta de objetividad de la “comisión de experto” que la consejería de sanidad eligió a dedo. Me permito decir esto, porque he conocido la historia desde dentro, cómo se ha presionado a los médicos, a los comités y sus participantes para que comulgasen con las teorías de la consejería. El resultado no solo han sido las imputaciones de estos hechos, sino también el despido de profesionales del sector que se atrevían a protestar contra estos agravios, el resultado es la destitución de la mayor parte de jefes de sección del hospital, todos aquellos que defendían la cacicada, el resultado es la promoción profesional de aquellos que integraban las comisiones jurando dar veracidad a las denuncias para progresar profesionalmente so pena de ser igualmente defenestrados. El resultado, es un servicio sin algunos de los profesionales que llevaban una larga carrera en un hospital y cuyo único defecto fue bien defender una muerte digan, con prácticas legales y reconocidas a nivel mundial, bien defender a los profesionales de las injurias e injusticias.
Quedo gratamente conmovido y agradecido por esta nueva sentencia, no solo por el sobreseimiento del caso, sino porque en un mundo donde reina el desorden y la injusticia por doquier, por una vez se ha conseguido que prime la cordura y el sentido común, y que sea reconocida la labor desinteresada de aquellos vilipendiados profesionales cuya única culpa ha sido tratar a sus paciente como seres humanos. Quedo conmovido por estas personas, como mi padre, capaces de defender sus ideales por encima de sus propios intereses y que no han permitido que la voracidad interesada de ciertas personas prime sobre la memoria de su profesionalidad.
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