No corras que es peor
8:52 pm |
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Mi amigo Rubén siempre me dice lo mismo: correr es de cobardes.
Pues de cobardes no sé si será, pero a mi me gusta poder salir a correr. Es más, me relaja. Es una de esas cosas con las que me divierto. Incluso la preparación me gusta. Me pongo mis mallas, una camiseta, las zapatillas de correr, el ipod, los cascos… y a dar una vuelta. Sirve para descargar tensión, para relajarse, en general, para sentirse bien con uno mismo. Lugo está, por supuesto, la parte física. Haces un poco de deporte, activas el cuerpo. Realmente sano. Además, es una de esas cosas que, sabiendo lo que me gusta, puede resultar el colofón a un gran día o la redención de uno malo. Es saber que siempre tienes algo bueno ahí esperándote al volver a casa, algo que nunca te va a fallar y con lo que poder disfrutar u olvidarte de los problemas por un rato.
Por desgracia llevo varios días sin poder salir a correr. Me lesioné ligeramente en la playa. Dicen que correr por la playa es bucólico, y la verdad, lo es, pero también puede ser perjudicial. He aprendido que si vas a correr por la playa más te vale hacerlo calzado (salvo que estés acostumbrado a correr toda la vida descalzo). La fisiología del pie, me han enseñado, cambia con los años debido al calzado, y todo lo que debería ser natural corriendo descalzos ha pasado a ser algo antinatural, para lo que no estamos preparados, y que puede resultar dañino.
El caso es que estaba corriendo, descalzo, por la playa un atardecer. Sería 14 de agosto si no recuerdo mal. Iba con la música, por la playas de Tarifa camino al atardecer. La playa soltaba reflejos dorados debido al reflejo de los rayos de sol reflectándose sobre la orilla mojada a últimas horas de la tarde. Cuando llevaba unos 20 minutos (los amigos me instaron a apurar más, pues decían que debía tener suficiente forma física como para correr mucho más de lo que tengo por hábito) y empezaba a pensar en dar media vuelta hacia casa empecé a notar que el impacto de los pies sobre la arena mojada era un poco duro. Parece mentira pensar que la arena sea dura, pero en la orilla mojada está más compacta y, si bien resulta más fácil que correr sobre la arena seca, el impacto es algo más duro. Debido a que iba sin zapatillas no poseía amortiguación en los pies, y eso propició el que los talones empezasen a molestar y los gemelos se me empezasen a cargar. No obstante, en calor nada parece suficientemente grave y di media vuelta para volver corriendo al mismo paso.
Cuando finalmente llegué a los 40 minutos los pies realmente me dolían. Bueno, subí al apartamento un poco dolorido pero sin notar nada mucho más grave. Como siempre, los efectos se manifiestan en frío. Los gemelos totalmente cargados, los talones doloridos y la planta del pie que casi no la podía apoyar. Es triste, pero debo reconocer que esas dos noches restantes que pasé allí tuve que excederme ligeramente con el alcohol para anestesiar el dolor que notaba, y es que discotecas y plantas de los pies lesionadas no son buena combinación. Los analgésicos no hicieron gran efecto, y solo se calmó la cosa en el viaje de vuelta. Eso de ir en coche, durmiendo la mitad del camino y sin apoyar, quieras que no, ayuda.
En Madrid seguía igual, así que acudí al hospital de mi padre. Allí el traumatólogo me diagnostico fascitis. Nada grave, desde luego nada estaba roto, aunque sí bastante fastidioso. Al final mi padre me recetó diclofenaco, anti-inflamatorio bastante pdoeroso, para reducir la hinchazón y el dolor, y omeprazol para evitar los efectos secundarios que los anti-inflamatorios tienen en el estómago. Varios días después el pie dejó de doler casi por completo, pero los anti-inflamatorios me estaban matando. El estómago lo tenía a esas alturas bastante sensible, aún doblando la dosis de omeprazol, así que decidimos terminar el tratamiento de diclofenaco. Después de eso, el pie volvió a doler. Acudí esta misma semana a un fisioterapeuta. He de reconocer que ya casi no tenía dolores aunque seguía ahora con ibuprofeno. El fisioterapeuta me dijo que si bien tenía una sobrecarga plantar no revestía mayor gravedad. Reposo en la medida de lo posible y un ventaje compresivo, con gasas para mejorar el apoyo del arco plantar y no someter a más esfuerzos de los estrictos a la planta del pie. Llevo tres días con el vendaje y parece que mejora. Ya no tomo analgésicos ni anti-inflamatorios. Todavía noto el pie sensible. Desde luego no se me ocurriría ahora mismo echar un partido de basket, ni tan siquiera una ligera carrerita. Esperaremos a que esté el pie totalmente recuperado antes de vovler a cargar. Ya se sabe que este tipo de lesiones, o las curas bien o se repiten al poco tiempo, y sabiendo lo que me gusta correr no me voy a jugar otra lesión para quedarme en casa otra vez inmovil.
Como colofón y para que sirva de consejo debo decir que, efectivamente, correr por la playa es precioso, incluso altamente saludable para la piel si lo practicas con poca ropa a últimas horas de la tarde, pero hay que tener cuidado. Siempre se ha de usar calzado deportivo adecuado, procurando en la medida de lo posible que tenga una buena tecnología de amortiguación para atenuar los impactos. No podemos cambiar nuestros pies, y aún nos quedan muchos años de uso.
Vince Lombardi
4:24 pm |
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No perdimos el partido, simplemente se nos acabó el tiempo..
Original:
We didn’t lose the game; we just ran out of time.
Entrenador de la NFL
El arte de amargarse la vida
9:57 pm |
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Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algó se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir “buenos días”, nuestro hombre le grita furioso: “Quédese usted con su martillo, so penco”
JK-5022. 20/08/08, Que vergüenza.
12:18 pm |
3 comentarios
El pasado día 20/08/08 sufrí la vergüenza ajena mas profunda que se puede tener.
Quiero mostrar mi mayor desprecio y repulsa por aquellos medios que no supieron respetar en los momentos de mayor confusión y agobio a todos aquellos que solo buscaban mas información acerca del paradero de sus familiares y amigos poniendo sin ningún escrúpulo ni sentimiento el microfono en la cara de quien en ese momento lo último que tiene ganas es de hablar, a los sitios donde fueron a preguntar (aeropuertos, hospitales etc..) lo que encontraron fue a “periodistas” oportunistas a la caza del morbo, entorpeciendo las funciones de los que si que realmente querían ayudar y no respetando los momentos de dolor y frustración.
Los que en ese momento veíamos la televisión solo podíamos pedir gestos de humanidad y respeto hacia los familiares y amigos, lo único que encontramos fueron gestos de desprecio hacia ellos con el único fin de la caza de la exclusiva, de la declaración morbosa y de la imagen mas horrenda posible.
El pasado 20 deberían saber los medios que:
No queríamos ver el avión en llamas y todos los cuerpos esparcidos, daba igual cuanto os acercarais con vuestras super camaras, a los televidentes nos sobraba con imaginarnos la imagen de la gente que iniciaba vacaciones o volvía de ellas, saber que viajaban muchos niños era suficiente para hacernos una idea del horror.
La imagen repetida una y otra vez del pobre chico intubado con la parte inferior y manos totalmente calcinada entrando al hospital a falta de otras imágenes sobró, en un accidente de avión en las condiciones que se dio este lo normal es que no existan casi heridos, la sensación que dieron los medios al hablar de 4 hospitales distintos fue de falsa esperanza.
Esperaba encontrar a los medios tras alguna cinta mostrando su respeto en silencio, grabando, pero no molestando. Lo que nos encontramos fue a “periodistas” tirando del cable del cámara para sacar palabras de dolor e información morbosa que nada de valor tiene, flashes en la cara de los que no han pedido ser noticia y no han tenido la oportunidad de permanecer en el anonimato, familiares que buscando algo de información de los suyos tuvieron que sortear el muro de la estupidez humana en forma de cámara apuntando directamente al dolor.
Los medios sirvieron de todo menos de servicio publico, la información del número de muertos solo sirve para dotar de magnitud a la tragedia pero informativamente no sirve de mucho cuando ya sabes que son mas de un centenar, dar paso a periodistas para dar cifras no oficiales fue lamentable pero mucho peor fue ver a novatos detrás del micrófono molestando a familiares para luego no saber llevar las entrevistas con un mínimo de humanidad, como la que dio el pésame a unos familiares que aun no sabían donde estaba su hija y nieto.
Yo esperé calidad humana y encontré a gente despreciable.
Camareras
11:03 pm |
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Nunca se me han dado demasiado bien las camareras. Además, en Tarifa siempre me ocurre la misma historia con el personal de hostelería. Hace unos años una chica italiana que servía café cerca del apartamento me llamó la atención, pero por desgracia decía que vivía lejos y al final no pude quedar con ella por la noche.
Este año, en los últimos días que hemos pasado en Tarifa había quedado con otra camarera para ir a una rave que había depués de salir del trabajo (para aquel que pueda pensar que me daba largas debo decir que ella insistió repetidamente que nos teníamos que ver esa noche) y buen, para cuando llegué no había rastro de ella, creo que al final se quedó dormida y no fue al lugar convenido.
Parece ser que se está convirtiendo en una constante, y bueno, creo que quizás debería olvidarme de este grupo profesional que me da tantos quebraderos de cabeza, pero con tanta fama sobre ellas, siempre he tenido curiosidad…
Voy de negro
2:20 pm |
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He podido corroborar que no es excesivamente aconsejable vestir de negro cuando uno va de compras, especialmente si vistes pantalones de hilo y camiseta. Parece ser que normalmente los encargados visten de ese color, y de semejante forma porque al menos un par de veces por tienda, mientras ando distraidamente en pos de algo que llame la atención, alguien se acerca y me pregunta si trabajo allí (para pedir, se presupone), y eso que no llevaba en la camiseta las rojas palabras sobre fondo negro que ponen “Staff”
Supongo que siempre lo más fácil es preguntar en vez de otear por los alrededores.






HGN en
