Graná
8:38 pm |
Tengo bastante descuidado el capítulo de viajes en trasnochaos, y no es tanto porque no me haya movido sino porque no lo he dejado aquí plasmado. Por ello quiero dejar testimonio de mi último viaje, en este caso a la bella Granada, o mejor dicho Graná como me han corregido en un par de ocasiones.
El viaje fue bastante cómodo, no muy largo y sin tráfico, con los delinqüentes de banda sonora por aquello de dirigirnos al sur (Ese duende garrapata…)
Cuando aparcamos tuve serias dudas de si realmente estaríamos en Granada o en Tarifa (qué grande Tarifa), porque había un viento huracanado que tiraba para atrás. Tanto era así que el dueño del hostal donde nos alojamos (Casa Martín, altamente recomendable) nos dijo que el viento había tirado parte de las nuevas obras y el calentador de agua había quedado escacharrado.
Una vez duchados (tenía un calentador eléctrico de reserva
) salimos a ver a mi colega Lucati, el cual vive ahí como un marqués. Se dedica a vivir del teatro, de las actuaciones de cuentacuentos y recientemente como freelance informático. Estuvimos cenando con unas tapillas mientras nos contábamos nuestras cosas, compartiendo novedades de este tiempo que no nos habíamos visto. Un rato después nos fuimos al Animasur, empresa-escuela de artes escénicas y animación con bastante nombre allí. Una de las profesoras de Luca dejaba España y decidieron hacerle una despedida a lo grande. Ya os podéis hacer una idea de la clase de gente que apareció por allí… Por suerte todos estos artistas, acróbatas y showman varios querían dar un poco de sí mismos en la despedida con lo que pudimos disfrutar de unos números circenses y actuaciones musicales bastante chulos. Mención especial para las acróbatas del trapecio y tela, aunque en algún momento me dio la sensación de que se iban a matar. Y qué contar de Lisa, otra acróbata italiana que conocí allí muy, pero que muy especial. Todo un descubrimiento.
No pude quedar al final con Paqui, la novia de mi buen amigo Vilches, pues estaba en una sala a la otra punta de la ciudad y no vimos factible el acercarnos, así que terminamos en el entresuelo tomando la última antes de retirarnos a comer un shawarma y partir a dormir. Debo decir que si bien a las 5 de la mañana el shawarma parece buena idea al día siguiente uno no sabe si el malestar generalizado es por la bebida o la comida
Ya en sábado salimos Isma y yo decidimos a comer tapeando. Me acordé de mi colega Joselito, del trabajo, natural Granaíno al que recurrí para que me recomendase garitos, y qué bien hice. Los bares recomendados eran todo lo que andábamos buscando, tubos con unas primeros, segundo y terceros de escándalo. Salimos comidos y bebidos por 6 eurillos. Si pienso en Madrid… me da la risa…
Quedamos con Soufiane, colega de Isma de cuando estudiaba en Melilla. Un tío encantador con el que nos fuimos a tomar unos tés en Calderería Nueva, más conocida como “la calle de las teterías” Justo es reconocer que esta calle me embriaga cada vez que paso por allí. Esa mezcla de aroma a incienso, té y hierbabuena se me antoja a relax y placer.
Tiempo quedó para echar una siesta antes de salir. Comimos unas tapillas y unos bocadillos en el Chopp antes de irnos a Pedro Antonio, donde había quedado con Alba más tarde. Un apunte llegado este punto. No recomiendo a nadie que se le ocurra quedar en el número 52 de la calle Emperatriz Eugenia… Menuda odisea para encontrarnos ^_^
Esta noche la pasamos bebiendo a base de porrones, aunque después de que a una chica llamada Irene le clavasen (literal) un porrón en la cara decidí dedicarme a mis vasos de Gin-tonic.
Ya el último día pudimos subir a una tetería muy chula llamada Ábaco Té (aunque hace falta mapa y piolet para alcanzar la cima) desde cuya terraza se puede disfrutar de la vista de la Alhambra.
Lo dicho, en resumen un gran fin de semana, con buena compañía y unos recuerdos muy, pero que muy agradables
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