Querido sobrino,

Creía que ya nos había pasado un poco de todo en el hotel, pero por lo que se ve había más por llegar. Junto con mis dos compañeras de trabajo y hotel, decidimos bajar a recepción a charlar con el staff, cuando los encontramos a todos portando chalecos reflectantes. Pensábamos que estaban de cachondeo, pues había alguna que otra risa. Nada más lejos de la realidad. A los pocos minutos hicieron sonar las alarmas y nos invitaron amablemente a abandonar el recinto, lo que viene a ser una evacuación.

Nos tuvieron en la calle un rato, bajo una ligera llovizna, nada mortal, aunque un poco incómodo si vas sin abrigo como era mi caso, o si vas en pijama y zapatillas de peluche como era el caso de una de mis compañeras…

Una vez nos explicaron que había un indicio de escape de gas en la cocina y que esperaban a los bomberos nos dirigieron a un hotelito que hay un par de calles de distancia donde nos indicaron que podíamos pedir lo que quisiésemos de beber y cenar mientras se solucionaba el asunto. Ya puestos decidimos cenar en condiciones. Camembert, vino, confit de pato, risoto hicieron nuestras delicias mientras esperábamos la buena noticia de que podíamos volver al hotel pues todo había sido comprobado y no había riesgo alguno.

La verdad es que en origen fue un incordio, pero si lo miras con humor y buena perspectiva resulta una agradable y divertida experiencia.

Se despide hasta la próxima, vuestro tío Matt.